El pasado fin de semana pudimos presenciar el Recital Realengo para Saltamontes de Eduardo Alegría presentado como parte del 63er Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) en el Teatro Victoria Espinosa, en Santurce. El evento contó con la acostumbrada participación de Nico Linares (Little Big Audio), en la ambientación y masterización sonora del recital, Juan Fernando Morales a cargo de la iluminación en directo, Uziel E. Orlandi en el escenario y estética del recital y del colectivo Arte y Maña en la producción. El recital es el nuevo espectáculo one-man show del artista, teatrero y músico puertorriqueño Eduardo Alegría; una pieza compuesta por varios actos que narra una cronología inspirada autobiográficamente sobre relatos del artista en algunos momentos claves en su infancia, sus influencias, experiencias, decisiones, integración social y, por supuesto, su inclusión en la escena artística local. Esta obra marca su regreso al teatro experimental independiente tras más de una década desde su última propuesta escénica.
El evento comenzó a eso de las 8:15pm, luego de que los asistentes fueran acomodados a capacidad total entre los 204 asientos que ofrece el teatro. Entre los asistentes se encontraban músicos y artistas de la escena musical y teatral, que al igual que nosotros estaban expectantes al recital, pues, tan pronto entrabas la iluminación presentaba un preámbulo visual de los distintos espacios en los cuales habría interacción durante el evento. En este caso, asistimos a la tercera y última función en el área metro -hasta ahora- pues queríamos presenciar la versión luego del proceso de curación y el despojo de nervios luego de la estrenada. De momento se apagan todas las luces y nos ponemos en alerta mientras, poco a poco y en total sincronía, va aumentando la iluminación e irrumpe el sonido el sonido del trimmer; uno de los protagonistas de la promoción de la obra en las redes sociales.
Durante el transcurso de la puesta en escena se presenta una propuesta híbrida y poco común entre las puestas en escena tradicionales. Alegría nos va llevando por un repertorio de las disciplinas que perfecciona con precisión en cada detalle, teniendo de cómplices a los mejores aliados, Nico, Juan y el público; metidos de lleno en la distintiva narrativa, marca de la casa. El montaje prescinde de una narrativa lineal rígida, apostando en su lugar por un viaje fragmentado a través de la memoria. Alegría utiliza el piano en escena como un personaje más y un detonante emocional, sirviendo para explorar su compleja relación histórica con la disciplina musical y los traumas artísticos del pasado. El uso del humor funciona muy bien para tratar temas profundos y vulnerables sobre la vejez, el fracaso y las complejidades de la identidad isleña, tanto social como digitalmente. La pieza muestra un balance perfecto entre drama, comedia, música y el performance artístico haciéndola ideal para los amantes del teatro de vanguardia; una propuesta valiente que representa el valor y creatividad del arte independiente, uno digno para elevar la experiencia que ofrece como un acto de residencia.
Si por alguna razón, no pudiste asistir a las tres funciones en Santurce, las buenas noticias es que la residencia y presentación del recital continuará próximamente, pero desde otro lugar. Atentos a las fechas para su presentación en Ponce y Cayey. Los boletos estarán disponibles desde boleterapr.net