Marco Glück nos presenta "Crucerito"


Recientemente la escena independiente local recibió con los brazos abiertos el lanzamiento de "Crucerito", carta de presentación del cantautor Marco Glück; un artista familiar para muchos tras sus participaciones en proyectos populares como Epilogio y MaryOla. En un ambiente musical que a menudo se prioriza la inmediatez sobre la trascendencia, raramente ofrece espacios para la reflexión profunda de manera práctica; trayendo consigo una maleta llena de influencias y experiencias. La propuesta artística de Marco Glück adquiere una relevancia singular y su primera carta bajo la manga no se limita a la mera ejecución, sino que se erige como un ejercicio de descubrimiento sonoro y reinvención estética, fusionando la inspiración de la energía visceral del bossa-pop clásico, la adaptada simplificación armónica del jazz y la cadencia melancólica del bolero para recrear una mezlca de pop-folk rock moderno.

La transición de Glück de la dinámica colectiva de proyectos grupales a la introspección del formato solista no es un simple viraje logístico, sino una declaración de principios artísticos. Tuvimos la oportunidad de conversar un rato para hacer esta entrevista que, además de exponer su canción, indaga sobre su transición, desarrollo y crecimiento musical hasta el momento de identificar un sonido propio; caracterizado por una "atemporalidad" consciente y calculada para conocer mejor la intención de su propuesta de comunicar y conectar directamente con la sensibilidad del oyente desde su punto de vista. Aquí la entrevista:

Marco, sabemos que durante un tiempo ya has estado activo dentro de la escena local en diferentes proyectos que han tenido gran aceptación de la gente, pero esta vez te toca presentar el lanzamiento de tu proyecto solista. Antes de entrar de lleno y en detalle sobre la propuesta:
-Háblanos un poco sobre tu background musical, ¿cómo comenzó tu desarrollo en la música?

Yo comencé a tocar guitarra a los 10 años. Mis padres siempre me ponían todo tipo de música: desde salsa, música clásica, pop comercial hasta rock alternativo. Siempre me gustó más el rock, especialmente el rock clásico. Cuando tenía como 10 años, ya llevaba varios años tomando clases de Tae-kwon-do, y el instructor siempre nos ponía AC/DC para los entrenamientos. Me encantaba esa música y la energía que me transmitía; llegaba a mi casa con las canciones pegadas y repitiéndose en mi mente. Un día le dije a mis padres que me encantaría aprender a tocar esas guitarras, así que me pusieron en clases. Estuve como dos años en la escuela preparatoria del conservatorio, pero a esa edad detestaba las clases de teoría, así que eventualmente me salí y seguí aprendiendo por mi cuenta.


-¿Recuerdas el primer instrumento, los artistas que te influenciaron y esas primeras canciones que “mataste” aprendiéndolas?
Recuerdo mi primer instrumento: fue una Yamaha Pacifica. La vendí hace unos años. En esa época escuchaba mucho rock de los 70’s y me gustaba mucho John Mayer también. Las primeras canciones que aprendí fueron “Back in Black”, “Heart of Life” y “Gravity”, pero no diría que me maté aprendiéndolas; realmente se me hacía fácil. Lo difícil vino después, cuando quise aprender a tocar Led Zeppelin y, posteriormente, el jazz.


-¿Cuándo supiste que componer música era lo que querías hacer? ¿A quiénes "culpas" por eso?
Realmente, mi relación con tocar música era más de aprender las canciones que me gustaban, tocarlas y disfrutarlo en mi cuarto. Siempre me gustó mucho cantar, así que luego se convirtió más en una manera de yo mismo acompañar mi voz. En la adolescencia me dio bien duro la fiebre de Arctic Monkeys, y además de que me encantaba su música, me volaba la mente leer las letras de Alex Turner. Al mismo tiempo, mi primera novia me regaló un poemario de Charles Bukowski titulado War All the Time. Siempre que volvía de los jangueos me ponía a leerlo y luego trataba de escribir poemas inspirados en los suyos. Creo que ahí comenzó mi interés por escribir. Mi interés por componer música como tal vino un poco después, cuando descubrí una banda local que se llama Sintonía Retro. Mi padre me llevó a un tributo que ellos le hacían a Cerati, pero también tocaban algunas canciones originales, y la pasé brutal. Nunca había visto una banda de aquí tocando ese tipo de música en vivo y, al mismo tiempo, pensé: “Yo podría hacer eso”. Comencé a tratar de componer canciones y, aunque al principio no me gustaba nada de lo que hacía, eventualmente logré crear algunas que sí me gustaban al menos un poco.


-Wow, sí, entiendo que siguen haciendo el tributo now and then... saludos a los hermanos Carpena. Ahora bien, si nos adentramos en evaluar proyectos anteriores en los que has formado parte versus lo que tenías planificado crear por tu cuenta, ¿de qué manera piensas que te ha ayudado a desarrollar tu propia identidad en cuanto a lo que estabas buscando crear?
He tenido el privilegio de compartir proyectos con demasiados músicos talentosos, ya sea en MaryOla, Epilogio y hasta grupos en los que he tocado guisos esporádicos. Siempre aprendo muchísimo de ellos: de verlos tocar, de hablar sobre música y hasta preguntándoles cómo puedo mejorar como músico. Todo eso forma parte de mi identidad, consciente e inconscientemente. Realmente nunca tuve un plan de crear algo por mi cuenta; siempre me ha gustado estar en bandas y siempre he compuesto canciones, tanto solo como en conjunto. Cuando empezó la pandemia, comencé a escribir canciones de un estilo bien distinto al de las bandas. Supongo que por el aislamiento, cuando estaba solo simplemente salían así, y no sentía que encajaban tanto con el estilo de Epilogio ni de MaryOla. Seguí haciéndolas y guardándolas en una cajita metafórica (mi computadora) sin pensar que necesariamente tenían que ser para una banda.


-Y qué bueno que lo hiciste, muchos músicos no guardan ese tipo de canciones y luego cuando quieren retomarlo, ya han perdido la esencia original del track, so, chicos que nos leen: tomen nota! Al momento de sentarte a componer para buscar un sonido y dirección musical para este concepto, ¿por qué líneas te querías ir?
Quería hacer algo que reflejara mis gustos musicales del momento y mi situación personal. En los últimos años he escuchado mucho jazz, bossa nova, bolero y canciones de cantautores y cantautoras de una vibra bien relajada, nostálgica, melancólica y bonita. Con las bandas compartimos muchos gustos, pero también hay muchos otros que no compartimos tanto. Esos gustos que no compartimos tanto son los que se ven más reflejados en mi proyecto solista.


-Interesante, entonces, usualmente ¿cómo inicias ese proceso de componer canciones?
Siempre es distinto. A veces me salen los acordes primero; otras veces me llegan los acordes y la melodía a la vez, pero no la letra; otras veces me llegan las tres a la vez; a veces solo la letra… Lo único que ha sido consistente en ese sentido es que siempre somos yo, mi guitarra y algo con que escribir.


 -¿Consideras que es muy distinto el manejar un proyecto solista al de una banda con más integrantes en el proceso de decisiones?
Es completamente distinto, y no solo en la toma de decisiones, sino también en la parte económica y en la carga de trabajo. Con las bandas, los gastos se dividen entre todos los integrantes; pero como solista me toca pagar todo yo solito y fungir todos los roles del aspecto del negocio. Eso ha sido lo más difícil.


 -¿Cómo describes tu música?
Siento que, musicalmente, todas las canciones son distintas; cada una es su propio mundo, aunque compartan ciertas texturas y matices que las hacen sentir parte de un mismo proyecto. Todas son bien nostálgicas a otra época inexistente: no se sienten como canciones de hoy día, pero tampoco se sienten del todo viejas. Me encanta combinar sonidos viejos con sonidos modernos; siento que crea un efecto de atemporalidad que me atrae muchísimo. Definitivamente, las letras son románticas en su mayoría y bien introspectivas, muy fieles a lo que pasa por mi mente todos los días.


 -Muy bien, apuntar por la atemporalidad ya es media batalla gana. ¿Dónde grabaste el sencillo? ¿Quiénes han sido tus cómplices durante y hasta ahora en esta nueva etapa como solista?
Las guitarras y las voces las grabé en Novena Estudio en la Ciudad de México con Felipe Castro, un gran ingeniero, productor y músico chileno. Las baterías las grabó Armando Román, el baterista de MaryOla y Los Olmos, en su casa. Todo lo demás lo grabé yo solito en mi cuarto. La mezcla la hizo Alejandra Varela, otra gran ingeniera de grabación y de mezcla mexicana; y finalmente, la masterización la hizo Natalia Perelman, una gran ingeniera argentina que ha trabajado con artistas que admiro mucho, como Cerati y Charly García, entre otros.


-Junto al lanzamiento, el track vino acompañado de un video promocional en redes, ¿qué nos puedes decir de la idea y las personas que han estado envueltas en él?
Pues la idea del reel vino más bien de la carátula, la cual fue idea de la fotógrafa boricua Coral Silva. Llevamos muchísimo tiempo trabajando juntos; ella también hizo las últimas carátulas de MaryOla y alguna de Epilogio. Siempre hacemos un brainstorming juntos: nos enviamos referencias y cosas que puedan servir de inspiración hasta que llegamos a la idea final. Para esta carátula en particular, la idea original era bien distinta, pero necesitábamos una luz tipo spotlight que se nos hizo difícil conseguir, por lo que terminamos cambiando la idea por completo. Habíamos quedado en hacer un shoot en la playa al amanecer, inspirados por la letra de la canción que dice: “Van a ser las siete de la mañana, llévame a la cama”. El día antes, Coral me mencionó que hubiera estado cool conseguir un mattress para ponerlo en la playa y, de pura casualidad, yo tenía un mattress de memory foam que compré para un camping y luego nunca lo volví a usar; no lo boté porque sabía que algún día lo necesitaría, y qué bueno que no lo hice.


-Y quedó súper. Siguiendo más o menos esa línea, ¿con qué retos te has encontrado durante esta nueva etapa?
Más allá de lo económico, creo que los retos mayores han sido de tiempo y de gestión. Es difícil estar en dos bandas; más difícil todavía estar en dos bandas y tener un proyecto solista. Por eso mismo, no es algo con lo que me he metido tanta presión; es más bien algo que hago porque me gusta y simplemente quiero presentarlo al mundo, para que quede como récord de que existe. Pero, al mismo tiempo, quiero que sea de la mejor calidad posible, y hacer eso mayormente solo toma mucho tiempo.


-¿Qué géneros y técnicas musicales quisieras explorar o incorporar en tu música?
Hay muchísimos géneros y técnicas distintas que me encantaría explorar. No estoy cerrado a nada. Me encantaría experimentar con todas las técnicas y géneros en algún punto. La creación verdadera viene de la experimentación constante.


 -¿Qué sigue para Marco próximamente? ¿Cuáles son tus planes a corto, mediano y largo plazo?
Tengo otros dos sencillos que están terminándose de mezclar y masterizar; tengo como diez canciones más que están grabadas. Es muy probable que todo esto se convierta en un álbum; espero que más pronto que luego. Por otro lado, estamos terminando el tercer álbum de Epilogio y comenzando a sacar ideas para el tercero de MaryOla. A largo plazo, espero seguir haciendo música, me encantaría mudarme para Europa, eventualmente, y también volver a vivir en México y seguir viajando y conociendo el mundo.


-Para aquellas personas que quieran saber más sobre tu música y seguirte, ¿dónde pueden acceder?
Pueden conseguirme en Instagram @marcogluck_ y en todas las plataformas digitales como Marco Glück.


Muchas gracias por presentarnos tu primer sencillo, estaremos muy pendientes a los próximos cortes con miras hacia el lanzamiento de tu primera producción. Mientras tanto, los dejamos con "Crucerito" que lo disfruten.